
Ocurre en ciertas ocaciones, que comienzas a enamorarte sin saberlo. Ocurre de vez en cuando que el amor comienza a salir nuevamente de tu corazón que creías destruido. Suele pasar que en silencio vas sintiendo un sentimiento que te hace sumamente feliz, un sentimiento que comienzas a abrigar en tu ser, que entibia las noches, y te acompaña en la soledad. Pasa que la miras a los ojos, y te das cuenta que son los ojos mas lindos que has mirado. Sucede en determiando momento que respiras un olor único cuando estas a su lado, un olor que penetra hasta el fondo de tu ser . Cierto es que a la vez, entiendes que nada podría suceder, porque te miras, y no ves algo en que ella se fijara. Y comienzas a pensar que la pena de no poder amarla invadirá tu ser, pero es en ese momento en que la ves, te habla, te mira, te toca, te piensa, y te das cuenta, que sin quererlo eres una persona especial en su vida, y sientes un gran cariño por ella. Feliz te pones cuando sabes que eres tu quien le ha brindado una sonrisa en el día, o un pañuelo cuando está triste. Entonces todo vuelve a ser bello. Y suele pasar que comienzas a enamorarte sin saberlo, y en silencio la acompañas, y le ofreces una amistad silenciosa, de poco ruido, casi como alejandola de ti para no enamorarte más, pero cuando estas solo, a unas decenas de kilometros, te das cuenta que la extrañas, que sin quererlo, la vas necesitando cada vez un poquito más, y entonces, te das cuenta que comienzas a enamorarte sin saberlo, y es entonces, cuando quieres alejarte, de ella, decirle tan solo que la amas, de una sola vez, sin anestesia, para que todo acabe de una buena vez, y te puedas acercar con calma, sin esa extraña emoción y ese dolor de guata, porque como lo sabes, sabes que te comienzas a enamorar sin saberlo, pero aun asi, lo sientes, lo imaginas, lo presientes, sientes que ese reloj que lleva puesto en su corazón solo cuenta la hora de un regreso, no a ti, no a tu mundo, pero si a uno cercano, lo suficientemente cercano como para que un poco de tu cariño alcanze sus manos...y las ves, y te das el tiempo de dejar de bailar, en medio del baile, en la parte más importante, solo para mirarla con detención, tan solo un instante y darte cuenta de lo hermosa que es, y volver diciendo: hay dios que es linda, bella como una flor.




